miércoles, 13 de enero de 2016

Reflexión #22

Esta vez a diferencia de otras ocasiones, he tardado más en asimilar el cambio de año. Ese dia 1 esta vez quiso pasar desapercibido, al menos en el propio instante que le tocaba. Fue hace unos días ya, cuando después de escribir en repetidas ocasiones ese 2016 en la fecha de los cuadernos y apuntes uno empieza a asimilar la situación. Y es que este ciclo embustero quien lo pudiera parar,..

El renovarle las cuerdas a la guitarra ha conseguido podríamos decir, en parte, reconciliarme con ella, intento sacar tiempo para cogerla y tocar algunas cosas, en los últimos tiempos mi contacto con ella era más para limpiarle el polvo que se amontonaba y le apagaba el brillo que otra cosa, cosa que tampoco es que me agradara o me hiciera sentir demasiado bien. Una guitarra es un objeto muy especial, una guitarra a veces no solo tu la escuchas si no que te ha escuchado a ti miles de veces, te ha acompañado, a llorado contigo, conoce tus secretos. Puedes tener varias, pero en particular siempre tendrás la guitarra especial. Para algunos músicos a veces son como propias "novias".

Tras 10 semanas de mindfulness hoy hemos puesto fin a dicho curso. Creo que voy a echarlo en falta, pues aunque es un ejercicio que se puede llevar a cabo en cualquier momento y lugar, (se aprende), quizá eche en falta esos instantes de calma, de paz, de parar, y relajarse en compañía de esa gente con la que has compartido esas semanas todo esto, así como impresiones, detalles y demás. Pero como todo, todo es cíclico y todo termina en un momento u otro. Ciertas personas tienen su papel a cumplir, compañeros de viaje y nada más. 

Si Diciembre sabía como una cancion de Diego Vasallo, Enero lleva el nombre de Antonio Vega.

¡A ti sí que te echamos de menos!... y ya van unos años.

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