lunes, 21 de noviembre de 2016

Reflexión #27

Cuando era pequeño siempre le preguntaba a mi madre porque yo no podía ir al colegio en autobús. Ella me contestaba "¿Cómo vas a ir al colegio en autobús si vives enfrente? " Pues cámbiame de colegio le contestaba yo.  Quizás fuera por el frió que hacía aquellas mañanas, y la envidia que me daban aquellos otros niños yendo calentitos dentro del autobús a clase, mientras a mi me chirriaban los dientes de camino al colegio, más aún los días de lluvia, o quizás fuera mi afición en aquella época tanto por los trenes como por los autobuses, yo creo que sería más la primera opción. Este pasaje me pasa por la mente estos días, ahora algunos mañanas cojo el transporte publico para ir a clase, y no, no sigo yendo al mismo colegio, esta a la otra punta de donde vivo, han tenido que pasar muchos años para cumplir aquella ilusión de aquel niño que fue.

La ilusión es algo que con el tiempo algunas personas dicen que se pierde, con los años, otras en cambio apuestan por cada día ir a más, ser vitales. En mi caso, el hecho de cumplir años nunca me ha creado mucha ilusión, y no por la típica frase que estamos acostumbrados a escuchar en este caso: "no me gusta cumplir años, porque me hago viejo", eso es lo de menos, al fin y al cabo cuando mas viejo, mas sabio sé es, siempre con excepciones claro, hay que con los años empeoran y no hablo por culpa de el Alzheimer. La experiencia es un valor que solo conseguimos con los años y eso si me crea admiración en las personas de avanzada edad. De todas maneras de los errores se aprende y esas mismas personas habrán tropezado igual que nosotros, durante su vida, quizás en las mismas cosas, parecidas u otras muy distintas, pero ese camino les ha conducido ahí. Por algo el deporte estrella de los humanos es el tropezar. ¿En la misma piedra?. A veces le ponemos ilusión también a las cosas que hacemos, y que esperamos que la gente valore, unos mas que otros, otros menos que más, pero el oleaje constante acaba por hundir ese barquito de papel, más aun cuando la fuerza de las olas es de los más allegados. Esto acaba por trazar una linea en los cuadernos. Ellos quizás nunca lo sepan o se hagan los tontos. 

No, cumplir años a mi no me gusta, no me agrada que por ser mi día tenga que poner buena cara, cada uno de nosotros tiene una personalidad y esos días no van conmigo, prefiero pasar desapercibido. El año pasado varias personas descubrieron mientras estaban conmigo que ese día estaba siendo mi día y no podían entender porque yo no les había dicho que lo era. Recibí también criticas cuando decidí quitar mi fecha de nacimiento de Facebook, ya ves tú, aunque aquello lo terminé haciendo como un experimento, y era ver quien realmente llegado el día se acordaba del día que era. No culpo ni le guardo rencor a las personas que no me felicitan (al final te podría decir que hasta eso es lo que busco) o no se acuerdan  - a diferencia de otros, que incluso dejaron de hablarme durante largos meses por no recordar los suyos, tócate las narices -. El otro objetivo es evitar a los hipócritas, los que no te dirigen la palabra durante todo el año y ese día parece que estan a tu lado todos los días. Es como la Navidad, aplico la teoría de "San Hipócrita". La parte positiva de mi cumpleaños había sido año tras año la unión con los amigos, a gran escala, llevo ya varios años arrastrando esos eventos, arrastrando la idea de este año si, este año no, y siempre se ha logrado, siempre ha salido adelante al final, de una manera de otra. Con resultados mejores o peores según el año pero bien. El pasado año fue quizás un poco desastre manifiesto como diría Nacho Vegas y en su momento llegué a la conclusión -no cerrada- de que ese habría sido el punto final de estas uniones a gran escala. Este año a falta de escasos días aún no sé si habrá o no celebración, a gran escala como ha sido durante estos 7 u 8 años ya doy por hecho que no y es una lástima, pero ahí queda. Si lo hay será algo a pequeña escala, personal, más intimo, para el que guste venir. Y ya no importa lo que piensen los demás, pues nunca llueve a gusto de todos. 

Feliz cumpleaños Sergio.