viernes, 31 de julio de 2015

Reflexión #8


No será la primera vez que diga que cada día que pasa soy más reacio a la gente, a veces una simple presencia me molesta, por no hablar de lo que en la mayoría de ocasiones siento al salir a la calle. Gente maleducada, grosera, -tóxicos también- gente que no sabe caminar por la misma calle, que se paran de golpe y porrazo cuando van delante de ti, que se te pegan al lado como si fueran contigo, como si te conocieran, hay una cosita que se llama distancia y en la relaciones personales cada cual tiene una diferente, gente que no moverán un centímetro su trayectoria y si no eres tu el que la cambies te los comerás, lo mismo ocurre con el clasico de un día de lluvia, el lleva un paraguas y tu no, el camina junto a la pared, debajo de los edificios, ¿quien se aparta? En fin, siempre que observo comportamientos así pienso:"Si caminas así por la calle, no quiero pensar como debes ser al volante". Yo es que no puedo entenderlo, siempre que salgo a la calle intento al menos ser educado , respetuoso con todo el mundo, lo conozca o no, sea en un bar, una tienda, tu propia escalera o la calle sin más. 

Por no hablar de lo simples o complejos que podemos llegar a ser. La personalidad de cada uno y el modo en el que marcan esas "relaciones diplomáticas" con el resto. Nunca he soportado el liderazgo que va acompañado de egocentrismo y soberbia, porque se puede ser un buen líder que a la vez pase desapercibido. No eres mejor que yo, ni vas a estar por encima de nadie. Esa misma gente es la que engaña y manipula al resto, -tóxicos también- en la que las opiniones del resto del grupo no merecen la pena ni ser escuchadas, valoradas. Lo curioso es el "miedo" (no se me ocurre otra palabra) que incumben sobre el resto de integrantes del grupo que ya no se atreven ni se les ocurre pensar nada con el fin de aportar una nueva opción a tomar decisiones. Lo que el líder dice se hace y no se cuestiona. ¿Que tenemos al Führer entre nosotros? 

Yo siempre he aportado mi opinión y he cuestionado cuando no me ha parecido bien una cosa, creo que es lo mejor, sacarlo a debate, más sabiendo que otros dentro del circulo no están de acuerdo, pero el resto de corderos callan, y el malo siempre es el mismo. Y puedes callar, una vez, dos, pero siempre... Esto me ha llevado a perder amistades, o posibles futuras amistades que podrían haberse fraguado, pero también en otros casos he ganado, he ganado amigos dentro de un grupo e incluso al propio líder que a terminado por decirme: "Tio, eres el único que me ha echado huevos". Y hoy aún somos amigos. 

Ya de lo hipócritas y falsos que resultamos a veces ya hablamos otro día, ya me dirás si no nos soportamos que necesidad tenemos de seguir chupándonos las pollas mutuamente.  
El ser humano es maravilloso. 

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