Fin de semana productivo, en el sentido de salir, hacer cosas, relacionarse, después del ahogo que ha llevado en si las últimas semanas con el estudio. He tenido algún que otro "berrinche" y es que el calor de estos días me afecta demasiado al sistema nervioso, desde aquí mis disculpas a quien más me sufre y se que terminará leyendo esto.
Mientras escribo esto estoy escuchando el disco nuevo de Xoel Lopez que salió hace unos días, "Paramales", cuando tuve la primera escucha me gustó, la música fresca de Xoel siempre suena, sienta bien, aunque en principio tuve mis dudas si este disco superaba o no al anterior llamado "Atlántico". La verdad es que durante estos días ha ido madurando (podríamos decir) y hoy me suena muchísimo mejor, ojala pueda verlo en directo este verano.
Y bueno, me pongo a recapacitar, esto lo he pensado muchas veces, y desde hace tiempo,.. hay personas que aunque hayan formado una parte importante
de nuestras vidas, o no tanto, llegado el momento desaparecen, como si su
“tarea”-por decirlo de algún modo- hubiera acabado, terminado, llegado a su
fin. Empiezas a verlos menos hasta que un día ya podrían ser completos
desconocidos.
Algo así me dijo cierta personita, con la que comparto esa
opinión y algunas otras.
Y es cierto, a lo
largo de estos años el círculo de personas y amigos se ha ido reduciendo de una
manera descomunal. Y no hablo por mi solo. Gente que era parte de ese “día a día” se ha perdido en la
noche, por darle un sentido así poético-dramático, gente con la que antes
pasabas horas a día de hoy como bien había dicho antes, hoy serian
completamente casi desconocidos.
Piénsalo, ¿De qué hablas con él o con ella si se tercia la
ocasión mientras os tomáis un café o cerveza en una cafetería? Igual a ninguno
de los dos os interesa. El pasotismo os invade. ¿Y ahora que hacemos aquí?
¿Pagamos y nos vamos cada uno a su casa?
Por suerte aun hay un núcleo que todavía se conserva, frente
a las adversidades.
Y hay que cuidarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario