lunes, 28 de septiembre de 2015

Reflexión #13


Si no me equivoco hace un par de días empezó el otoño, esta es mi estación favorita del año. Es ese momento del año en el que el calor que tan mal me lo ha hecho pasar empieza a querer desaparecer, por las noches hace un poco de 'fresquete', vuelves a cerrar un poco la ventana al dormir y en la cama empiezas a sentir el frío en los pies, 

El otoño tiene su encanto, en la anterior entrada decía algo sobre "la belleza de la tristeza" aquí podría decir que el otoño es para mí la época más bonita del año. También es triste, pero como ya he dicho otras veces, tiene su encanto, la tristeza. Las hojas caen, empieza a llegar el frío, la lluvia, el viento, otras luces. Esto viene acompañado de imágenes, pensamientos, canciones,... En esos días me gustaría pasar la tarde en el interior de una cafetería, con una taza de café recién hecho, mientras miro por las cristaleras como cae la lluvia, como la 'mierda' se arrastra y corre por la acera, tomo notas, me relajo, estoy tranquilo e intento crear una buena estrofa. 

Dicen que: "después de la tormenta llega la calma", calma si, pero queda el desastre. Cuando llueve con fuerza y luego termina, muchas veces podemos vernos reflejados en su desenlace y no, esa conclusión no es siempre un "se limpian las calles".

La última noche antes de empezar el nuevo curso, tuve un sueño extraño. En el me encontraba en el interior de un garaje, un garaje de grandes dimensiones, tipo de centro comercial, de gran superficie. Este estaba todo a oscuras, y de repente llegaba un coche, ese coche era para mi, me recogía, le digo al conductor(que no reconocí quien era) "ya era hora, pensé que no vendrías", la cosa es que el tipo se puso a conducir el coche a 70-80km/h por dentro del garaje, en eso se empezaban a encender algunas luces, y todas ellas pasaban como destellos sobre mi, "¿tú no vas un poco deprisa por aquí?" le dije yo, no contestó. En eso ascendíamos por la rampa para salir a la superficie, la luz me cegó obligándome a cerrar los ojos  y entonces me desperté. Eran las 7 de la mañana, era mi primer día de esta nueva etapa, de este nuevo curso escolar. ¿Quería decirme eso el sueño? No lo sé. 






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