viernes, 16 de septiembre de 2016

Reflexión #26

Volver a empezar siempre trae cosas buenas y cosas malas. Volver a empezar es reencontrarse con la rutina. Rutina que aunque a la larga se hace pesada, nunca va mal para las mentes que se desestabilizan fácilmente. La rutina es una vía marcada por la que avanzar durante un largo periodo de tiempo. 

Volver a empezar es recorrer de nuevo las mismas calles, el olor a nuevo de los libros, la lluvia que repite en septiembre. Volver a empezar nos recordará que nuestro tiempo no terminará el 31 de diciembre, que el fin del calendario es otra mentira más que creamos los humanos. Volver a empezar es ver la fecha 1 de enero en la pantalla del teléfono, arrancar de nuevo las paginas del calendario, cumplir años, sacarle las uñas a la vida. 

Volver a empezar es reencontrarse con una amiga que no veías desde hacia mucho tiempo, y pese a ello y la distancia, mantener viva esa llama, esa conexión y complicidad. Volver a empezar conlleva sentirse engañado, desquiciado, desilusionado con ciertas personas, volver a empezar es sentirse aliviado, querido, bien, con que quieran repetir contigo esta rueda que nos arrastra año tras año que se llama rutina. Que se llama volver a empezar. 

Volver a empezar es volver a publicar.
Volver a empezar es, que vuelva a abrir tu cervecería favorita. 




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